A los 43, no puedo afirmar que encontré el rumbo, pero sí que entiendo un poco más de qué se trata todo esto, lo que estoy haciendo. La música es el denominador común a la hora componer, tocar, dar clases, investigar y hasta escribir en general. Música, entendida para mi, como un universo en expansión. Después de estudiar en forma particular y luego en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP, el descubrimiento de Mauricio Kagel y su obra y hacerme de la UNQ por "adopción", me sirvieron para iniciar los diferentes caminos de exploración en torno a la música y el arte sonoro por los que transito actualmente.