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9 VIDAS / Blog

LO QUE PASÓ EL CINCO DE MAYO

Este relato se quedó sin contar y creo que debemos compartirlo. Algo tiene que pasar para que este pueblo despierte. El pasado sábado, 5 de mayo de 2012, día de la afamada pelea entre Miguel Cotto y Floyd Mayweather, 9 Vidas formaba parte de un grupo de bandas que amenizaría una noche de rock y boxeo en Moskito The Rock Bar en la Avenida Roosevelt. Había 7 bandas programadas para tocar en la actividad y la entrada costaba $10. Un programa bastante ambicioso para una sola noche. ¿No creen? Y como dice el refrán: "el que mucho abarca, poco aprieta." Probablemente ahí estuvo el primer error de los organizadores, un híbrido entre festival de rock y cartelera de boxeo, cuya intención era comenzar temprano en la tarde (algo que conforme a la idiosincrasia boricua no se pudo lograr), mientras la promoción dio mas peso y despliegue a la cartelera boxística que a la bandas, y conste que el lugar es un “rock bar”, no un “sports bar”. Como era de esperarse, el público comenzó a llegar entrada la noche; por consiguiente, las bandas comenzaron más tarde, y para colmo, nos enteramos camino al lugar que se había añadido una banda adicional. Resulta que la bandita era un cuarteto neoyorkino llamado Dog Soldier Society, que se antojaron de tocar (o los pusieron), aun cuando habían tocado en Moskito las dos noches anteriores (jueves y viernes). Se entendió que cerrarían la actividad, y atrasada la agenda, ya era evidente que varias bandas tendrían que tocar luego de la pelea titular. Cuando 9 Vidas llegó al local solo había tocado un par de bandas. Nadie nos recibió ni nos informaron si las bandas acortarían sus “sets” dado al atraso. No había organización aparente. Luego de otras dos bandas, más o menos, la próxima se preparó pero, como estaba a punto de comenzar la pelea Cotto-Mayweather, tuvieron que dejar el equipo listo en tarima para tocar luego del combate. El mal rato vino al terminar la pelea, cuando los gringos invadieron la tarima, removieron los instrumentos de la banda en turno y sin mediar palabra se adueñaron del espacio. Inclusive, intentaron utilizar equipo del baterista de la banda que habían acabado de sacar. Hubo una discusión y por poco tenemos otra pelea, pero esta vez en vivo y a todo color. De más esta decir la petulancia de estos malos americanos que vinieron a faltar el respeto al talento del patio, para luego, micrófono en mano, “disculparse” sonrientes, despachando el asunto como un simple mal entendido. Tan pronto nos dimos cuenta, recogimos nuestro equipo y nos retiramos, obviamente sin tocar y profundamente ofendidos. La entrada se cobró y no vimos ni un solo centavo. Esto fue una falta de respeto crasa. Definitivamente, no hubo un manejo adecuado de la tarima y no hay duda que cambiaron las cosas al último minuto. Debieron haber apagado el sistema de sonido a esta banda. Pregunto: ¿Dónde está nuestro celo y orgullo por lo nuestro? ¿Dónde estaba la gerencia y los organizadores del local que permitieron semejante falta de respeto? Si quieren organizar actividades de esta índole, porque no asignar un ‘staff’ que garantice el orden del espectáculo? ¿Por qué hay que ser tan complacientes con bandas extranjeras cuando había una actividad ya programada y promocionada con unas bandas en específico? Las bandas que no pudieron tocar se quedaron esperando una disculpa de la gerencia del local. Por lo que respecta a Dog Soldier Society, no nos interesa su disculpa; mejor que no regresen. Situaciones como esta son inaceptables, por lo que desde ese día decidimos no volver a Moskito. Hay que dar el talento del patio a respetar y es triste que nosotros mismos asumamos esta actitud boca abajo, especialmente ante bandas de baja categoría, vengan de donde vengan.

VOLVER A HACER… VOLVER A SER

Permítanme, para retomar la tradición, el hacer este resumen comentado, o comentario resumido si prefieren. No hace mucho renació el deseo de retomar nuestro proyecto, banda de muchas vidas, que luego de más de un año entreteniendo ideas, comienza a resucitar con un recién estrenado EP y un documental en ascuas. Parte inevitable del propuesto regreso es el tocar en vivo, y es así como tenemos que inevitablemente reconstruirnos de los restos perdidos en los laberintos de la vida. Cuando todo era más que una idea, las conversaciones eran prometedoras. Pero, como todo, las cosas cambian, y aquella expectativa termina sepultada por circunstancias personales por un lado, y por otro quizá, por consideraciones sobre lo oportuno de la propuesta. Esto nada de nuevo tiene para nosotros que somos veteranos en desuso. Nuestra visión de mundo ha cambiado, y hemos tomado cuenta de como el tiempo y la situación nos lleva a valorar las cosas de manera distinta. En resumen, la propuesta para todos da pie a la duda, y a la pregunta subyacente de si este retorno "vale la pena". Lo esencialmente importante es ver como, a pesar del despertar letárgico y las interrogantes, nos lanzamos a la aventura sin reparos. Nos veremos en una nueva trinchera nocturna…

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