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Natalia Murcia / Blog

Un mentiroso, un engaño, y un ingenuo

Sombra inalcanzable para este estado muy poco natural, uno que se pregunta si le debe algo al destino, ¿por qué éste siempre dispara de lado?, su bala a cambiado de trayecto... ¿apuntó apropósito o simplemente es esclavo de los errores humanos?, no me pidas que aclare lo que siento, porque conozco lo que llegare a sentir, ahora he despertado entre cristales y espejos, y una pregunta mas, aquella que acaba de formular mi cabeza para terminar de condenarla, ¿es esta nuestra realidad?; vez poco de lo que pretendo que alcances a ver, pero a veces ver demasiado hace daño, el entorno depende de las almas vendadas para que el equilibrio se mantenga, se necesita un mentiroso, un engaño, y un ingenuo; Hay veces que callar sana mas corazones que miles de palabras en forma de cura, estas solo conocen la herida, los silencios la ignoran. Intento no pensar en lo que le debo a este presente, en la libertad que me falta para gritar la verdad al vacio, este vacío que solo tú y yo conocemos, este que construí el día que me limite, uno que me separa de tus sentimientos, es el mismo que evita que mire hacia arriba por miedo a caer. No me puedo alejar, quien sabe si la distancia si logre alejarse, pero kilómetros físicos no valen más que arrepentimientos abstractos; ¿será masoquismo ignorante el que intenta romper la cadena? o ¿es una idea absurda de lo que me parece agradable?

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